El Gobierno de Honduras, a través de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), activó un conjunto de medidas de prevención y respuesta ante los efectos del fenómeno de El Niño, con el objetivo de proteger la producción agropecuaria y asegurar el abastecimiento de granos básicos en el país.
Las autoridades aseguraron que, pese a los retos climáticos, se busca garantizar la disponibilidad de alimentos. “No van a faltar granos básicos, vamos a tener lo suficiente”, afirmaron representantes de la SAG, al destacar que se han puesto en marcha acciones coordinadas con la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
Como parte de la estrategia, ambas instituciones están brindando información climática a los productores para orientar las decisiones de siembra, indicando qué, cuándo y dónde cultivar, con base en los pronósticos meteorológicos. Según la SAG, esta herramienta permite reducir pérdidas y optimizar la producción agrícola.
Una de las medidas prioritarias será la intervención en 75 municipios identificados como los más afectados por la sequía, donde se concentrará la asistencia humanitaria y el apoyo a las familias productoras.
Asimismo, el Gobierno redirigirá incentivos agrícolas hacia zonas con mejores condiciones de lluvia, con el fin de maximizar el rendimiento de los recursos públicos y reducir el impacto en áreas más vulnerables a la sequía.
En el sector ganadero, las autoridades trabajan en la identificación de bancos de alimento y en la implementación de estrategias de suplementación nutricional, con el objetivo de fortalecer la resiliencia de los productores ante la escasez de pastos.
La SAG advirtió que el comportamiento del clima ha cambiado en los últimos años, por lo que ya no se puede depender del inicio de lluvias en mayo, lo que obliga a los productores a adaptarse a nuevas condiciones climáticas.
En materia de asistencia social, el Gobierno instruyó a la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro) a preparar sacos de ayuda alimentaria para atender a las familias en las zonas más afectadas por la sequía.
La estrategia oficial combina prevención, producción inteligente y apoyo social, con el propósito de evitar el desabastecimiento de alimentos durante el período de mayor impacto del fenómeno climático.
De acuerdo con proyecciones oficiales, para 2026 se estima una producción de 3.5 millones de quintales de frijol, 17.3 millones de quintales de maíz y 500 mil quintales de arroz, lo que contribuiría a dinamizar la economía rural y fortalecer la cadena de suministro.
Sin embargo, organizaciones campesinas advierten que la producción de granos básicos podría caer hasta un 25 por ciento debido a la sequía, lo que ampliaría la brecha entre la oferta nacional y la demanda interna de alimentos.

