El Gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de nuevos aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 a 60 economías, entre ellas Honduras, por considerar que no han establecido o aplicado de manera efectiva prohibiciones a la importación de mercancías producidas con trabajo forzoso.
La medida fue adoptada por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, siguiendo instrucciones del presidente Donald Trump, tras una serie de investigaciones, audiencias públicas y consultas con los países involucrados.
Según las autoridades estadounidenses, Honduras figura entre las economías a las que se aplicará un arancel del 10 %, al formar parte del grupo de países que cuentan con una prohibición o un régimen parcial sobre las importaciones de productos elaborados con trabajo forzoso, o que se comprometieron a fortalecer esas medidas mediante acuerdos comerciales.
El embajador Greer señaló que durante décadas los esfuerzos diplomáticos no han logrado eliminar el trabajo forzoso de las cadenas de suministro mundiales y sostuvo que la nueva política busca proteger los derechos humanos y promover condiciones de competencia más justas en el comercio internacional.
La decisión es resultado de investigaciones iniciadas el 12 de marzo de 2026 por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que incluyeron audiencias públicas, consultas con más de 45 gobiernos y la revisión de miles de comentarios presentados por distintos sectores.
De acuerdo con la USTR, se determinó que las políticas de las 60 economías investigadas representan una carga o restricción para el comercio estadounidense, por lo que son susceptibles de medidas comerciales bajo la Sección 301 de la legislación estadounidense.
Las nuevas disposiciones forman parte de la estrategia comercial de la administración Trump para combatir el trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro y reforzar el cumplimiento de las normas laborales en el comercio internacional.