Alrededor de 1.8 millones de hondureños enfrentan actualmente inseguridad alimentaria, una situación que golpea con mayor fuerza a comunidades del Corredor Seco, donde la pérdida de cultivos y la falta de lluvias han reducido las posibilidades de obtener alimentos e ingresos.
De acuerdo con datos de la Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la SAG, más de 1.7 millones de personas se encuentran en fase de crisis alimentaria y unas 41,650 han llegado a la fase de emergencia. A nivel nacional, la problemática alcanza a los 18 departamentos.
Entre las zonas más afectadas se encuentran Choluteca, Comayagua, El Paraíso, Francisco Morazán, Intibucá, La Paz, Lempira y Valle, territorios que forman parte del Corredor Seco. En términos porcentuales, Gracias a Dios registra un 40% de su población con problemas de alimentación, seguido por Lempira con 25% y Choluteca con 23%.
La situación también ha provocado que algunas familias reduzcan el número de comidas diarias, vendan ganado o enfrenten dificultades para conseguir agua. En municipios como Choluteca, Puerto Lempira, Danlí y Quimistán se identifican poblaciones en fase de emergencia alimentaria.
Mientras especialistas advierten que la población afectada podría seguir aumentando y estiman que podría llegar a 2.2 millones al cierre de 2026, la Secretaría de Agricultura y Ganadería sostiene que el país mantiene disponibilidad de granos básicos y descarta un escenario de hambruna o desabastecimiento nacional.

