La economía hondureña enfrenta el segundo semestre de 2026 con el desafío de generar nuevas oportunidades laborales para miles de personas que ingresan cada año al mercado de trabajo, en un contexto marcado por un crecimiento económico moderado, presión sobre las empresas y una menor capacidad del aparato productivo para crear empleos formales.
Aunque el país ha logrado mantener cierta estabilidad impulsada por sectores como las remesas familiares, el sistema financiero y algunas actividades comerciales, economistas advierten que el ritmo actual de crecimiento no es suficiente para responder a las necesidades de una población que requiere alrededor de 150,000 nuevos puestos de trabajo cada año.
El Banco Central de Honduras (BCH) mantiene su proyección de crecimiento económico para 2026 en un rango de entre 3.0 % y 4.0 %, una cifra similar al comportamiento registrado durante la última década, exceptuando el período afectado por la pandemia de COVID-19 y los daños provocados por las tormentas Eta e Iota.
Especialistas consideran que este nivel de crecimiento representa una expansión limitada, debido a que no genera el impulso necesario para reducir los niveles de pobreza ni fortalecer sectores estratégicos como la industria, la agricultura y la construcción.
Empresas y empleo bajo presión
Uno de los principales desafíos continúa siendo la generación de empleo. Aunque la pérdida de puestos de trabajo se ha desacelerado en comparación con años anteriores, sectores como la maquila, manufactura y las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) siguen enfrentando dificultades.
El sector Mipyme ha advertido sobre el cierre de negocios y la reducción de operaciones debido al aumento de costos, dificultades de financiamiento y menor capacidad de consumo. El representante del rubro, Efraín Rodríguez, señaló recientemente que alrededor de 6,000 microempresas estarían en riesgo de cierre a nivel nacional, una situación que podría afectar miles de fuentes de ingreso.
La presión sobre el mercado laboral también aumenta por el retorno de hondureños desde Estados Unidos, tanto por procesos de deportación como por decisiones voluntarias ante el endurecimiento de las políticas migratorias, sumándose a los jóvenes que buscan incorporarse por primera vez al mundo laboral.
Falta de impulso productivo
Sectores económicos señalan que Honduras continúa con dificultades para atraer grandes inversiones industriales y ampliar su capacidad productiva. En los últimos años, las noticias han estado más relacionadas con cierres de operaciones que con la instalación de nuevas plantas, especialmente en actividades como la maquila y la acuicultura.
A esto se suma una ejecución limitada de proyectos públicos que podrían dinamizar sectores como la construcción, uno de los principales generadores de empleo directo e indirecto. Aunque funcionarios han reconocido una baja ejecución presupuestaria, explican que parte del retraso está relacionado con la aprobación tardía del presupuesto nacional.
Expectativas económicas moderadas
De acuerdo con la Encuesta de Expectativas de Analistas Macroeconómicos del BCH, los expertos proyectan un crecimiento cercano al 3.6 % para 2026 y de 3.8 % para 2027, cifras que reflejan una expansión económica estable, pero insuficiente para transformar de manera significativa las condiciones laborales del país.
El centro de pensamiento Sendas, mediante su informe Radar Económico, señaló que la economía continúa creciendo, aunque con pérdida de dinamismo, manteniéndose dentro de los rangos habituales de Honduras.
Mientras tanto, el sector privado mantiene preocupación por una posible desaceleración y plantea la necesidad de impulsar políticas que favorezcan la inversión, reduzcan costos para las empresas y permitan fortalecer la producción nacional.
Para los sectores económicos, el principal desafío no solo es mantener el crecimiento, sino lograr que ese crecimiento se traduzca en empleos dignos, mayor productividad y mejores condiciones de vida para los hogares hondureños.