Representantes del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) y funcionarios del Gobierno sostuvieron una reunión para analizar alternativas de biocombustibles ante el fuerte incremento registrado en los precios de los carburantes en Honduras.
El encuentro reunió al Comité de Hidrocarburos del Cohep con representantes de la Secretaría de Energía (SEN), la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y otras organizaciones vinculadas al sector.
Durante la jornada se analizaron distintos proyectos de ley relacionados con los biocombustibles y la comercialización de estos productos en el mercado nacional.
Los participantes evaluaron aspectos técnicos y económicos de las propuestas, con el objetivo de impulsar alternativas que contribuyan a la sostenibilidad y competitividad energética del país.
La discusión cobra relevancia debido a la creciente dependencia de Honduras de los combustibles derivados del petróleo y al impacto que sus precios tienen sobre la economía nacional.
Entre las alternativas analizadas destacan el biodiésel y el etanol, combustibles que podrían incorporarse progresivamente a la matriz energética nacional.
Una eventual implementación de estos productos tendría especial impacto en el sector transporte, uno de los principales consumidores de combustibles derivados del petróleo.
Además, el uso de biocombustibles podría contribuir a reducir la salida de divisas asociada a la importación de carburantes.
Otro de los posibles beneficios señalados es la reducción de emisiones contaminantes y una mejora en la calidad del aire de las principales ciudades del país.
En experiencias anteriores, se llegó a plantear que el biodiésel pudiera sustituir hasta un 30 % del consumo nacional de combustibles derivados del petróleo.
La discusión también contempla el potencial de la agroindustria hondureña para producir materias primas destinadas a la elaboración de biocombustibles.
Entre estas alternativas figuran cultivos como la palma aceitera, la soya y otros productos agrícolas que podrían incorporarse a una cadena nacional de producción.
El desarrollo de esta industria también podría generar nuevas fuentes de empleo e ingresos para productores y trabajadores vinculados al sector agrícola.
Sin embargo, los especialistas consideran que la transición hacia fuentes alternativas debe formar parte de una estrategia energética de largo plazo y no únicamente responder a las actuales presiones sobre los precios.
La urgencia del debate está relacionada con el incremento histórico registrado en el precio del diésel, uno de los principales combustibles utilizados para movilizar el transporte y las actividades productivas.
En Tegucigalpa y sus alrededores, el galón de diésel alcanzó esta semana los 145.69 lempiras, mientras que en sectores más alejados, como zonas de Olancho y Gracias a Dios, el precio se aproxima a los 200 lempiras.
El comportamiento de los precios internacionales mantiene la preocupación entre empresarios y consumidores, debido al efecto que tiene el diésel sobre el transporte, la producción y la generación de energía térmica.
Ante este escenario, también se prevé que el precio del diésel pueda acercarse a los 150 lempiras por galón a partir de la próxima semana.
A nivel regional, el desarrollo de los biocombustibles muestra que existen experiencias que Honduras podría analizar para reducir gradualmente su dependencia de los hidrocarburos.
De acuerdo con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el continente americano produjo en 2025 el 79 % del bioetanol y el 40 % del biodiésel a nivel mundial, mientras varios países ya realizan mezclas de biocombustibles con combustibles fósiles.
Ante la escalada de los precios de los carburantes, Gobierno y sector privado mantienen abierta la discusión sobre estas alternativas, que podrían convertirse en una pieza importante para fortalecer la seguridad energética y reducir la vulnerabilidad de Honduras ante las variaciones del mercado internacional.