El sistema eléctrico hondureño enfrenta una creciente presión por el aumento de la demanda, los bajos niveles de los embalses y las dificultades para garantizar combustible a las plantas térmicas.
La situación ya ha provocado racionamientos programados y cortes inesperados en distintas zonas del país, especialmente durante las horas de mayor consumo.
El Centro Nacional de Despacho advirtió sobre un posible déficit de unos 40 megavatios durante la noche, cuando disminuye la generación solar.
La capacidad firme del sistema puede ubicarse entre 1,900 y 2,050 megavatios, mientras la demanda máxima ronda los 2,130 megavatios.
A este panorama se sumó una falla regional que afectó temporalmente el suministro eléctrico en Honduras y otros países de Centroamérica.
El Gobierno asegura que trabaja para garantizar el combustible necesario para las plantas generadoras y evitar mayores interrupciones del servicio.
El presidente Nasry Asfura anunció además la intención de licitar alrededor de 600 megavatios de nueva generación para aumentar la oferta y reducir los costos de la energía.
Mientras tanto, la Ley de Justicia Energética continúa su proceso de revisión en el Congreso Nacional antes de ser enviada al Ejecutivo para su publicación en La Gaceta.
El gerente de la ENEE, Guillermo Peña Panting, pidió calma a la población y aseguró que el combustible requerido para la generación ya está llegando.
Sin embargo, reconoció que en los últimos días fue necesario realizar ajustes en el sistema y cambiar proveedores de combustible para algunos equipos.
Otro de los factores que preocupa es la sequía, que ha reducido la capacidad de generación hidroeléctrica y mantiene bajos los niveles de los principales embalses.
El comisionado de la CREE, Leonardo Deras, señaló que El Cajón se encuentra cerca del 60 % de su nivel, una condición considerada límite para la generación.
Deras advirtió que el uso intensivo del agua podría comprometer el abastecimiento del próximo año si no se recuperan los niveles de los embalses.
Desde el sector renovable, Eduardo Bennaton pidió acelerar las reformas y atraer nuevas inversiones para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
El STENEE también respaldó la incorporación de nueva generación y consideró que las necesidades del país podrían requerir una licitación superior a los 1,800 megavatios.
El desafío para Honduras será atender el déficit inmediato y, al mismo tiempo, avanzar en la reducción de las pérdidas de la ENEE, ampliar la generación y garantizar un sistema eléctrico más estable.