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  • octubre 20, 2026
  • Last Update octubre 20, 2026 7:07 pm

GANAR PARA PERDER ES UNA IDIOTEZ POLÍTICA

GANAR PARA PERDER ES UNA IDIOTEZ POLÍTICA

Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

La gran lección que nos dio el Partido Libre fue que generó desconfianza y perdió las posibilidades reales de continuar gobernando. Al no aplicar una estrategia para recuperar la confianza del pueblo demostró ignorancia política o dejadez partidarista. Por tanto, ganar las elecciones no significa que se ha conquistado el poder y que se tiene la capacidad de gobernar. El esfuerzo invertido para conquistar el voto popular y lograr sostenerlo, implica instaurar una visión de desarrollo nacional incluyente, superar las controversias internas, las ambiciones personales y demostrar capacidad para desarrollar la democracia, porque eso es lo que el pueblo anhela.

La gobernanza actual, si bien está siguiendo un camino democrático, necesita corregir el enfoque gubernativo que aplican y demostrar que están instaurando un proyecto de país que sí beneficia a la mayoría de los hondureños. La pérdida de la confianza del pueblo, en gran medida causada por una efectiva campaña política opositora, es porque la ciudadanía no percibe que las políticas públicas ejecutan cambios que dan resultados beneficiosos en la calidad de vida de los sectores sociales bajo condiciones de pobreza. Y esta situación coyuntural, es aprovechada por Nasralla y compañía para mantener una oposición política difamatoria permanente en contra del gobierno que dirige Nasri Asfura, al criticarle que su gobernanza, no representa una alternativa mejor a la que aplicaron los izquierdistas del Partido Libre. Esta campaña opositora va calando en los ciudadanos, porque al ver los hechos, no aprecian en su memoria resultados congruentes con las promesas y al comparar el discurso con los hechos, no constatan el cumplimiento efectivo. Por esas razones, la gobernanza democrática nacionalista debe ir más allá de las consignas vacuas y ponerle mayor talento innovador a la aplicación de sus políticas públicas.

La ciudadanía que vive bajo condiciones de pobreza percibe que el gobierno actual no está creando condiciones sociales y económicas para vencer el atraso en el que se encuentra la mayoría de los hondureños. Sin ganar la confianza del pueblo no se puede lograr una gobernanza exitosa y eso es lo que se tiene que comprender en los tres años de gobernanza que faltan. Los errores deben corregirse, porque ignorarlos es cometer una falla estratégica. Hay que ejecutar procesos de desarrollo ejemplares, lo de atacar el terrorismo delincuencial es bueno y construir una cárcel moderna igualmente, pero necesitamos fortalecer el mercado laboral con proyectos innovadores en el campo ambiental y de desarrollo agroindustrial organizando las cadenas de valor para desarrollar la economía rural. Necesitamos favorecer una política de inversiones agresiva para poder generar empleos e impulsar procesos de movilidad social convincentes. Hay que demostrar la transparencia, la rendición de cuentas, la renovación de liderazgos y el compromiso con el desarrollo incluyente verificable en las acciones de políticas públicas y en la forma de ejercerlas.

El gobierno democrático actual debe tener la valentía para reconocer los errores, demostrar los principios que le rigen y separarlos de aquellas conductas cuestionables, como la soberbia y la indiferencia ante los intereses del ciudadano que se encuentra bajo condiciones de pobreza.

Y, no darle cabida, al predominio de intereses particulares que destruyen la visión de desarrollo nacional incluyente. Las aspiraciones ambiciosas particulares, las disputas por candidaturas, las rivalidades entre dirigentes, los intereses particulares y la lucha por controlar las estructuras a favor de una conducción oligárquica excluyente, debilitan la gobernanza democrática. La clave es aplicar una estrategia con unidad táctica efectiva y no una multipartidista sombría y contraproducente. No se trata de distribuir cargos para satisfacer acuerdos políticos, ni tampoco de imponer funcionarios para satisfacer intereses particulares. El país necesita una dirigencia capaz de entender y comprender cómo aplicar políticas públicas que generen el desarrollo nacional incluyente. Aplicar una estrategia de unidad auténtica que se conduzca con reglas claras, transparencia y respeto a las diferencias y los mecanismos para resolver los conflictos. De lo contrario, la gobernanza actual tenderá al debilitamiento político y las fuerzas sociales que dan la capacidad electoral para ganar las elecciones, se van a debilitar.

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