El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida alcanzó aproximadamente 25 millones de kilómetros cuadrados durante la primera mitad de septiembre de 2026, una extensión que se encuentra cerca de cinco millones de kilómetros cuadrados por encima del promedio registrado para este período, según datos del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus (CAMS).
El crecimiento fue reportado en el marco del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Copernicus señaló que durante este mes el agujero alcanzó un tamaño considerado significativo ligeramente antes de lo habitual, un comportamiento similar al observado durante septiembre de 2025.
La extensión registrada este año representa un aumento considerable respecto a finales de agosto, cuando el agujero rondaba los 15 millones de kilómetros cuadrados. En apenas unas semanas, su superficie prácticamente se duplicó, superando incluso el área aproximada de la Antártida, estimada en 14,2 millones de kilómetros cuadrados.
Pese a este crecimiento, los científicos advierten que el tamaño del agujero no es el único indicador que permite evaluar el estado de la capa de ozono. Copernicus explicó que otros parámetros, como la concentración mínima de ozono dentro del área afectada y el déficit de masa de ozono, se mantuvieron durante este período cerca de sus valores promedio.
La directora del CAMS, Laurence Rouil, destacó que el rápido crecimiento registrado durante septiembre coincidió con una marcada disminución de las temperaturas en la estratosfera, aproximadamente a 20 kilómetros de altura sobre el Polo Sur. Las condiciones atmosféricas de esta región tienen una influencia directa en los procesos químicos que contribuyen a la pérdida estacional de ozono.
Según Copernicus, entre finales de agosto y la primera mitad de septiembre se produjo un incremento de unos 10 millones de kilómetros cuadrados en la extensión del agujero. Este comportamiento demuestra la importancia de analizar conjuntamente los factores naturales y las alteraciones provocadas por las actividades humanas para comprender la evolución de la capa de ozono.
El récord de mayor extensión registrado hasta ahora corresponde a 2006, cuando el agujero alcanzó aproximadamente 29,6 millones de kilómetros cuadrados. Desde finales de la década de 1970, científicos de diferentes organismos internacionales mantienen un monitoreo permanente de este fenómeno.
La evolución observada en 2026 será seguida durante las próximas semanas, cuando las condiciones atmosféricas sobre la Antártida continúen modificándose. Los especialistas consideran que el comportamiento de diferentes indicadores, y no únicamente la superficie máxima alcanzada, será determinante para evaluar la evolución del agujero de ozono durante esta temporada.

