La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) informó que los constantes apagones que afectan a los departamentos de Ocotepeque, Copán, Lempira y Santa Bárbara están relacionados principalmente con el deterioro de la infraestructura de transmisión que abastece la zona occidental del país, sumado a las condiciones climáticas propias de la temporada lluviosa.
De acuerdo con análisis técnicos realizados durante los primeros meses de 2026, la estatal identificó un aumento considerable tanto en la cantidad de fallas como en los tiempos requeridos para restablecer el servicio eléctrico. Los reportes reflejan que las interrupciones se han vuelto más frecuentes y complejas debido al estado de las líneas de transmisión de 69 kilovoltios que operan en la región.
Las autoridades explicaron que gran parte de esta infraestructura supera los 40 años de funcionamiento y fue construida con postes de madera que actualmente presentan un avanzado nivel de desgaste. Esta situación incrementa la vulnerabilidad de la red eléctrica ante fenómenos naturales como lluvias intensas, vientos fuertes, deslizamientos y la caída de árboles sobre las líneas de transmisión.
Según la ENEE, durante 2025 se registraron decenas de incidencias que afectaron el suministro energético en el occidente del país. Sin embargo, en lo que va de 2026 se ha observado un incremento significativo en los minutos acumulados de interrupción, evidenciando el impacto que tiene el envejecimiento de la infraestructura sobre la calidad del servicio.
La empresa estatal señaló que por muchos años no se realizaron las inversiones necesarias para modernizar las líneas de transmisión y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema eléctrico en esta zona. Como resultado, las actuales condiciones de la red dificultan las labores de recuperación cuando ocurre una avería, especialmente en sectores montañosos y de difícil acceso.
Ante este panorama, la ENEE ejecuta una serie de proyectos orientados a mejorar la estabilidad y confiabilidad del servicio. Entre ellos destacan la repotenciación de circuitos en la subestación de Santa Rosa de Copán, la instalación de nuevos reguladores de voltaje y el fortalecimiento de equipos estratégicos para responder con mayor rapidez ante emergencias.
Asimismo, se desarrollan trabajos permanentes de poda de árboles cercanos a las líneas eléctricas, mantenimiento preventivo de circuitos, sustitución de componentes deteriorados y evaluaciones técnicas mediante equipos especializados que permiten detectar puntos críticos antes de que se conviertan en fallas mayores.
Las inspecciones incluyen el uso de cámaras termográficas y sistemas acústicos de monitoreo en distintos tramos de la red de transmisión, especialmente en sectores considerados vulnerables. Estas acciones buscan reducir los tiempos de respuesta y prevenir interrupciones prolongadas que afectan a miles de abonados.
La ENEE reiteró su compromiso de continuar invirtiendo en la recuperación y modernización de la infraestructura energética nacional, al tiempo que destacó la importancia de impulsar reformas que permitan fortalecer el sistema eléctrico hondureño. La institución también agradeció la comprensión de la población afectada y aseguró que mantiene esfuerzos permanentes para garantizar un servicio más estable y eficiente en el occidente del país.

