Las fuerzas de seguridad mantienen activo el despliegue en zonas montañosas de Sulaco, Yorito y Marale, en los departamentos de Yoro y Francisco Morazán, con el objetivo de localizar y capturar a integrantes del denominado “Cártel del Diablo” y a sus principales cabecillas.
Entre los objetivos de búsqueda figura Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, a quien las autoridades identifican como uno de los principales integrantes de la estructura. Investigaciones policiales también han señalado a Yonatan Levi Estrada Villanueva como otro de los cabecillas de la organización.
Los operativos se intensificaron durante septiembre luego de varios hechos violentos registrados en la zona. El 24 de septiembre, dos hombres señalados preliminarmente como presuntos integrantes de la estructura murieron durante un enfrentamiento con agentes de seguridad en Marale, en el marco de la denominada Operación Escudo de Honduras.
De acuerdo con los reportes preliminares, los fallecidos fueron identificados como Ivis Jared Medina Medina, alias “Quebranta Huesos”, y Ramón Enrique Cruz Palma, alias “Monki”. Las autoridades los vinculan presuntamente con labores de seguridad para el señalado cabecilla de la organización.
La Policía sostiene que las operaciones buscan afectar las capacidades de la estructura mediante acciones de inteligencia, investigación criminal, patrullajes y controles en las zonas rurales. El terreno montañoso y los caminos de difícil acceso representan uno de los principales obstáculos para localizar a los objetivos.
La búsqueda de “El Diablo” se mantiene además entre las prioridades de seguridad en el departamento de Yoro. En septiembre, el ministro de Seguridad, Gerzón Velásquez, afirmó que las autoridades continuarían las acciones con apoyo de las Fuerzas Armadas para intentar localizarlo.
El denominado “Cártel del Diablo” fue incluido por las autoridades hondureñas entre las estructuras calificadas como asociaciones terroristas. Según investigaciones policiales, al grupo se le atribuye presunta participación en homicidios, secuestros, extorsiones y tráfico de drogas, aunque cada señalamiento deberá ser establecido mediante las investigaciones y los procesos judiciales correspondientes.
Mientras continúan los operativos, las autoridades mantienen vigilancia en los corredores que comunican las comunidades de Sulaco, Yorito y Marale, con la finalidad de ubicar a los integrantes que permanecen prófugos y desarticular las redes de apoyo y logística que, según las investigaciones, permitirían su movilidad en la zona.

