La Casa Blanca lleva meses preparando esta estrategia ante la posibilidad de que los demócratas obtengan el control del Congreso en las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Según Reuters, funcionarios de alto nivel, entre ellos Stephen Miller y Russell Vought, revisan opciones para impulsar partes de la agenda presidencial mediante acciones ejecutivas, sin depender de nuevas leyes.
Entre las medidas analizadas figuran nuevos aranceles a ciertas importaciones, restricciones en visas para estudiantes internacionales y trabajadores temporales, y acciones para reducir los costos de vivienda y construcción. La administración también estudia cómo utilizar fondos federales ya aprobados y modificar reglas para la distribución de subvenciones.
Trump ha señalado que podría recurrir al veto para bloquear proyectos impulsados por un Congreso demócrata y luego negociar acuerdos. Sin embargo, el poder ejecutivo tiene límites: los tribunales podrían frenar medidas que excedan la autoridad presidencial, y el Congreso conservaría facultades de supervisión, investigación y citación de funcionarios.
La elección definirá quién controlará la Cámara de Representantes y el Senado durante los dos últimos años del mandato de Trump. Reuters informó que las encuestas favorecen a los demócratas en la Cámara, mientras que la contienda por el Senado continúa incierta; el resultado determinará el margen de maniobra de la Casa Blanca y la capacidad de la oposición para investigar y limitar sus iniciativas.

