Honduras recuerda con profundo pesar a César «El Gordito» Castellanos, el querido alcalde del Distrito Central que perdió la vida el 1 de noviembre de 1998, en medio de la devastación provocada por el huracán Mitch.
La tragedia ocurrió justamente el día en que cumplía 50 años, mientras realizaba un sobrevuelo en helicóptero para inspeccionar los daños ocasionados por el fenómeno natural en Tegucigalpa y Comayagüela.
La aeronave de la Fuerza Aérea Hondureña se enredó en cables eléctricos de alta tensión y cayó en el bulevar Fuerzas Armadas. En el accidente también fallecieron Arturo Calona, jefe de Ingeniería de la municipalidad; el mayor José Miranda, piloto, y Geovany Sánchez, camarógrafo.
Su muerte conmocionó al país, que enfrentaba una de las peores catástrofes naturales de su historia. Castellanos era reconocido por su cercanía con la población, su carisma y su compromiso con quienes más necesitaban ayuda.
Tras su fallecimiento, su esposa, Vilma Castellanos, asumió la conducción de la Alcaldía para dar continuidad a las labores de reconstrucción de una capital golpeada por las inundaciones y el luto.
Como homenaje a su vocación de servicio, la Alcaldía declaró el 1 de noviembre como el «Día del Ciudadano de Buen Corazón», una fecha para reconocer a los hondureños que trabajan desinteresadamente por sus comunidades.

