Honduras se prepara para iniciar esta semana el proceso de siembra de nubes, una estrategia con la que el Gobierno busca estimular las precipitaciones en las zonas más afectadas por la sequía. El director de Cenaos, Francisco Argeñal, señaló que las primeras operaciones podrían comenzar el miércoles 23 de septiembre, siempre que existan condiciones atmosféricas adecuadas.
El plan contempla alrededor de 20 vuelos para intervenir hasta dos millones de hectáreas, con prioridad en sectores del Corredor Seco y otras zonas productivas donde el déficit de agua ha afectado los cultivos y la disponibilidad del recurso. También se han identificado áreas vinculadas con cuencas que alimentan importantes fuentes de agua.
La técnica consiste en introducir partículas de yoduro de plata en nubes que ya existen, con el propósito de favorecer procesos de condensación y formación de gotas que puedan generar precipitaciones. No se trata de crear nubes desde cero, por lo que los vuelos solamente podrán realizarse cuando se presenten condiciones de humedad, inestabilidad y desarrollo nuboso apropiadas.
Las autoridades han aclarado que el proceso no garantiza que llueva ni permite determinar de manera sencilla cuánto de una precipitación puede atribuirse directamente a la estimulación artificial. De acuerdo con Argeñal, la literatura científica sitúa los posibles incrementos de precipitación en un rango de 5 % a 20 %, mientras que la empresa encargada del proyecto ha reportado resultados superiores en experiencias anteriores.
Entre las zonas contempladas se encuentran sectores de Choluteca, Valle, El Paraíso y otras áreas del Corredor Seco, además de regiones productivas del centro y norte del país. En esta etapa no se contempla realizar la siembra de nubes sobre las zonas urbanas del Distrito Central, debido a las recientes lluvias e inundaciones registradas en Tegucigalpa y Comayagüela.
El Gobierno desarrollará el proyecto mediante una alianza con el sector privado y una empresa mexicana especializada. Para evaluar los resultados se utilizarán imágenes satelitales, registros GPS y estaciones meteorológicas, con el objetivo de comparar las precipitaciones registradas con las esperadas.
La siembra de nubes se presenta como una medida complementaria frente al déficit hídrico, mientras Honduras enfrenta efectos de la sequía en la producción agrícola, la ganadería y las fuentes destinadas al consumo y la generación de energía. Las autoridades sostienen que el éxito de las operaciones dependerá, en última instancia, de que existan nubes con las características necesarias para ser intervenidas.

