Honduras acumula 535 muertes violentas de niños, adolescentes y jóvenes entre enero y octubre de 2026, una cifra que supera los 519 fallecimientos registrados durante los doce meses de 2025.
Los datos fueron divulgados por la Coordinación de Instituciones Privadas por las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden), que contabiliza 16 víctimas más que en todo el año anterior, pese a que todavía faltan dos meses para finalizar el calendario.
La comparación entre períodos equivalentes también refleja un panorama preocupante: los homicidios de esta población aumentaron un 19 % respecto a los primeros diez meses de 2025.
La violencia mantiene a la niñez y juventud entre los sectores más vulnerables del país. Además de las pérdidas humanas, el temor a sufrir agresiones lleva a algunos menores y sus familias a considerar la migración irregular como una salida para proteger sus vidas.
Los registros de Coiproden identifican a Francisco Morazán, Cortés y Olancho entre los departamentos con mayor cantidad de muertes violentas de niños y adolescentes.
Las cifras encienden las alarmas sobre la protección de la población infantil y juvenil hondureña, mientras el país se acerca al cierre de 2026 con un saldo que ya supera el balance de todo el año pasado.

